En una rápida decisión para poner fin a meses de inestabilidad interna y detener la pérdida de personal experimentado, la junta de gobierno de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) removió hoy al presidente de la organización y formó un comité de búsqueda con el propósito de hallarle un remplazante.
Rudi Maier era presidente de ADRA desde 2010.
El presidente saliente de ADRA es Rudi Maier, quien dirigió la principal agencia de ayuda humanitaria de la Iglesia Adventista desde octubre de 2010. El presidente de junta de ADRA, Geoffrey Mbwana, uno de los vicepresidentes de la Asociación General, había aconsejado sin éxito a Maier que renunciara en una carta del pasado 6 de junio. Maier posee un doctorado en gestión internacional y fue profesor durante casi veinte años de la Universidad Andrews, institución de educación superior de la iglesia.
El presidente saliente también solicitó y se le otorgó la oportunidad de dirigir la palabra a la junta de ADRA, y estuvo presente a la hora de las preguntas y la discusión. A continuación, la junta votó por abrumadora mayoría removerlo de su cargo.
La junta también votó solicitar a un administrador ya jubilado de la Asociación General para que colabore como presidente interino de la agencia. Aún se aguarda la confirmación de que ese individuo ha aceptado el pedido.
Un comité de búsqueda compuesto por siete individuos, compuesto por miembros de la junta de ADRA, un empleado internacional de ADRA, y un representante de la red ADRA, comenzará inmediatamente a buscar un sucesor permanente. El comité ha recibido el encargo de llevar a cabo una búsqueda internacional con el propósito de “conformar una lista considerable y diversa de nominados y solicitantes bien calificados”, según los términos de referencia votados.
“Hemos tenido una seria tendencia en el liderazgo de ADRA, lo que motivó la intervención de la junta”, dijo Mbwana, quien junto con Ella S. Simmons, también vicepresidenta de la Asociación General, ha estado procurando estabilizar la agencia. Una reducción sorpresiva de la fuerza laboral en febrero de 2011 iniciada por Maier irritó a la sede central de la organización, que perdió a 16 de sus 88 empleados. En los últimos 16 meses, otros 14 empleados han renunciado o se han buscado otro trabajo.